sábado, 8 de mayo de 2010

MENUDA NOCHE: La desamortización moral de JUAN Y MEDIO. (O el zaratán maligno de CANAL SUR).

JUAN Y MEDIO, tan alto como simpático, es una especie de Zeus televisivo al que no le hace falta transformarse en águila para raptar a los niños andaluces, esos quinterianos Ganímedes que sirven de pequeños bufones coperos en su particular Olimpo televisivo. No necesita Juan y Medio de metamorfosis ninguna, pues son los propios padres, inconscientes Tántalos de arrabal, quienes, obsequiosos, entregan a sus hijos para que sean devorados por los crueles dioses de la vulgaridad televisiva… Pero esto, realmente, es una tontería que se ha sacado Cloto de la manga porque hoy se ha levantado un poco mitológica y un mucho criticona, ya que, la verdad sea dicha, el programa de Juan y Medio es un escaparate estupendo de la idiosincrasia andaluza. Juan y Medio, tan alto como dicharachero, sin duda es un krausista como la copa de un pino. El decidido prurito pedagógico que gobierna la televisión pública de Andalucía, ha convertido el programa de Juan y Medio en una suerte de moderna Residencia de Estudiantes. De igual forma que aquélla era un foro de debate y difusión de la vida intelectual de la Europa de entreguerras al que acudían personajes como Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Einstein, Paul Valéry, Marie Curie o Chesterton, el programa de Juan y Medio, tan alto como saleroso, no escatima esfuerzos por invitar a lo más granado de la intelectualidad contemporánea. Así, tras toreros, futbolistas, cantantillos, payasos del corazón o aristócratas de pergamino, y como para poner una guinda al pastel educativo que cocina cada semana Menuda Noche, su última invitada ha sido Carmen Martínez Bordiú, la nieta de Franco. Ole.

El día anterior a la llegada de tan ilustre “visitante”, Canal Sur, siempre previsora y atenta a las necesidades de los andaluces que la pagamos, tuvo la feliz ocurrencia de reponer la mítica serie de ciencia ficción V. Con toda seguridad, pensando en esa minoría de malos ciudadanos que no son capaces de ver los muníficos esfuerzos del gobierno andaluz por recuperar convenientemente la memoria histórica acercando a los ñiños los emotivos recuerdos de la nieta de Franco saliendo en el NODO junto a sus adorables abuelitos y bailando con los alegres grupos de coros y danzas, los programadores de Canal Sur decidieron acostumbrarlos un día antes a la visión de reptiles antropomorfos. De esa forma, cuando la simpatiquísima nieta de Franco inundó con su luz el plató de Menuda Noche, todos estaban ya inmunizados… Todos excepto Cloto, claro. Y es que Cloto, ay, tiene el estómago muy delicadito: nada más ver a la nieta de Franco aparecer en la pantalla, salió corriendo como loca al cuarto de baño para protagonizar su particular versión de V: uve de vómito. Desde luego, con andaluces como Cloto no recuperaremos la memoria histórica nunca, porque eso de decir que Franco era un asesino, etcétera, ya está muy visto. Hablar de los cadáveres tirados en cunetas está ya demodé. La reconcialición nacional pide que nos olvidemos de esas cuestiones y, exentos de rencores que no llevan a ningún sitio, olvidemos el pasado de Carmencita Martínez Bordiú y nos rindamos a su simpatía. De nosotras tres, la única que no da su brazo a torcer es Cloto, que, no sólo no comparte la ovina admiración que por la nieta de Franco mostró en su programa Juan y Medio, sino que, muy al contrario, a ella esa señora no le hace la más mínima gracia. Es más, Cloto cree, y ya es creer, que lo que ha hecho Juan y Medio, tan alto como garboso, ha sido una reedición de aquella venta de bienes no productivos en poder de las “manos muertas” que en 1836 realizó su antecesor en el apodo: Juan Álvarez Mendizábal, Juan y Medio.

Cloto piensa que el actual Juan y Medio, tan alto como chistoso, ha puesto en venta la moral de Canal Sur de igual forma que Mendizábal vendió los bienes de la Iglesia. Ella mantiene que, como la moral y la decencia en Canal Sur hace años que están en poder de las “manos muertas” de un gobierno que sólo quiere utilizar la televisión pública en su propio y manipulador beneficio, pues este Mendizábal redivivo no ha dudado en enajenarlas mediante ese patético y ditirámbico programa en el que la nieta de Franco se dio un baño de multitud infantil contestando las deliciosas preguntitas de los graciosísimos niños que colaboran en el programa, como por ejemplo, ¿te has hecho algunos arreglillos…? O ¿tienes muchos amigos famosos…? O ¿Cómo te llama tu marido: bomboncito…?

Cloto es, qué duda cabe, una exagerada que debe dejar de leer ya ciertos periódicos perversos que no hacen más que criticar al munificente gobierno de Manuel Chaves…, o del otro que está ahora y de cuyo nombre no logramos acordarnos. Porque, es lo que decimos nosotras, ¿por qué vamos a amargarles la existencia a esos inocentes niños y a sus inocentones padres? ¿Es que no tienen derecho a seguir viviendo felizmente aborregados, confortablemente adormilados en el amoroso regazo de esa matrona buena que es la televisión pública…? De hecho, mostró tanta campechanía la nieta de Franco en Menuda Noche; fueron tan adorables sus respuestitas; estuvo tan encantadoramente seductora bailando sevillanas con una niña, que daban ganas de comérsela a besos. Sinceramente, creemos que ningún andaluz de bien puede resistirse a aplaudir a esta mujer buena, amiga de sus amigos y nieta de sus abuelos. Es más, aunque Cloto se enfade con nosotras, estamos seguras de que hasta los muertecitos de Franco, esos rojos pérfidos a los que no tuvo más remedio que fusilar por el bien de la patria, estarían aplaudiendo a Carmencita desde ultratumba mientras derramaban lágrimas por las cuencas vacías de sus ojos. Y si alguno de esos andaluces que aún no saben dónde está enterrado su padre o su abuelo vio Menuda Noche el viernes día 7, con toda probabilidad dejará inmediatamente de fastidiar la armonía nacional con sus egoístas y sectarias reivindicaciones para ponerse a vitorear a esa nieta modélica que tan buenos consejos supo dar a los niños y niñas andaluces («No como bombones porque engordo y en la tele hay que salir delgada…»). Carmen Martínez Bordiú es sin duda alguna un ejemplo a serguir para esos niños de Menuda Noche a los que Juan y Medio, que también responde al nombre de Juan José Bautista, sumerge cada viernes, según cree la exagerada de Cloto, en las fangosas aguas del más bochornoso Jordán televisivo para que reciban el sacramento de la estupidez destinado a imprimirles el carácter de buen andaluz, alegre y sumiso; ese del que hacen gala sus padres cuando babean tras el presentador orgullosos de que sus hijos salgan en televisión aunque sea bailando sevillanas con la nieta del gran promotor de coros y danzas (de la muerte).

Cuando Cloto se pone así de quisquillosa con Canal Sur, suele abogar por un recorte de programas en la tele pública y, entonces, recuerda una viñeta humorística publicada en Hermano Lobo en 1974 por el genial Manolo Summers (que fue amigo, por cierto, de Juan y Medio), en la que un hombre, tras escuchar que se va a reducir la programación televisiva para ahorrar energía, dice: «¡Hombre! Menos mal que en algo vamos a salir ganando». Y es que Cloto, ya lo venimos diciendo, es una exagerada.